martes, 8 de junio de 2010


Cuando comencé con la idea de conocer más sobre cafés tuve el extraño pensamiento de que por el simple hecho de poder distinguir vinos (o al menos cepas, seamos honestos) iba a poder entender medianamente lo que era un café "bueno".
Pero qué era "bueno"??? Sabor? textura? aroma? ... un café que acompañara bien un cheescake o una torta de trufas?,un café fuerte que lograra despertarme en las mañanas? o uno que forrado con espuma me quitara el frío?

Bueno todas las anteriores y más... El punto era entender y educar a mi paladar-ñoño con las enseñanzas que hacen ver un poco más allá del café de la esquina.
Tipo de grano, nivel de tostado, fineza del molido, tipo de preparación, agua y expertiz del barista son los factores que primero se vienen a mi mente. Podríamos decir que ya saber eso es un gran avance luego de sólo 5 clases.
En teoría, los conocimientos adquiridos suenan elevados, pero mi paladar-ñoño no siempre conversa bajo los términos lógicos. Para mi un café servido en una tacita de loza blanca acompañado con una rica galleta o chocolate era suficiente para justificar los $800 o $900 que cobran por un espresso, sobretodo si era servido en algún lugar "cool" de Santiago,con agradable música y buen servicio.
Pero si lo pienso a posteriori lo que buscaba era CAFÉ!!! y ahora que mi cabeza maneja un atisbo de lo que puede considerarse un buen café me siento por siempre estafada.

Debo terminar contando lo que espero sea el primer paso de mi paladar en su aprendizaje.
Ayer, en la última sesión del curso introductorio de barista nos fuimos de tour cafetero en el centro de Santiago. Destino : Starclick Cafe (Paseo Bulnes 325), Café Torres (www.confiteriatorres.cl )y finalmente SNS Cafe (www.snscafe.cl ) . Sorpresa la mía al darme cuenta que mi tan menospreciado paladar cafetero algo había aprendido y que lamentablemente confirmaba que durante años había estado bebiendo mal café.

Pude notar que en el Starclick el café espresso (Segafredo) estaba con poca textura y un sabor levemente amargo que hizo aguas en mi boca acompañando una torta de milhojas. Al ver la preparación, el barista no prensó el café y claramente lo subextrajo. Los capuccinos que mis amigos pidieron estaban tapados en espuma. Ni pensar en leche emulsionada ni menos en art-latte. Es un lugar económico con grato ambiente y una buena carta de comidas.

Luego en la tradicional Confitería Torres me llevé una desagradable sorpresa. Todo el glamour y prestigio del local desapareció al ver su espresso (Kimbo). En una palabra: quemado. A prueba de paladares novatos. Asi que sigo recomendando la confitería, pero únicamente para cenar y beber buen vino.
Cerramos con el SNS, a esas alturas mi cansancio era mayor. Probamos un café brasileño y uno peruano. El lugar me pareció atractivo, un poco caótico pero funcional. Ellos muelen su propio café, pero parece que justo en el horario que fuimos, el barista no estaba muy preparado. Raya para la suma... No me gustó ninguno de los dos. Los encontré amargos y sin aroma.
Espero sea la primera de muchas oportunidades que tenga de poner mi paladar-ñoño a probar los diversos sabores que las barras santiaguinas ofrecen.

ps1: Debiera decir "lengua-ñoña" pues el paladar no percibe los sabores...pero ya que hablamos de buen paladar, fino paladar.. por qué no paladar-ñoño?

Imágen de https://redeemed1.wordpress.com/

2 comentarios:

  1. Gran post!
    y lamentablemente concuerdo con la opinión sobre el café :(

    Acá están las fotos por si quieres incluir alguna en el post.
    http://picasaweb.google.com/elpatoreyes/Espresso25?authkey=Gv1sRgCP-YvY3jutnoTA&feat=directlink

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